Trufa negra

Trufa negra

Tuber melanosporum

Esta seta que crece bajo tierra tiene forma de patata redondeada e igual que la trufa blanca se va volviendo irregular al crecer. Las medidas pueden oscilar entre los tres y los ocho centímetros de diámetro. Exteriormente es verrugosa con verrugas de forma piramidal (de 4 a 6 caras). Los ejemplares jóvenes presentan un color moreno muy pálido que al ir madurando van oscureciendo hasta llegar a adquirir un tono moreno oscuro casi negro, con tonalidades púrpuras. El interior presenta una serie de venas atornilladas de color blanco que contrasta con el fondo negro. El olor que desprende la trufa negra es especialmente fuerte y penetrante, la carne es muy compacta. El gusto es también característico y fuerte. Se recoge en invierno puesto que es el momento que la seta está madura.

En nuestra comarca, la utilización y el valor de la trufa viene de lejos aunque no se conocían las grandes potencialidades que se conocen hoy en día para se consumida en fresco. Antiguamente solo se consumía en vinos perfumados que se utilizaban para enriquecer el sabor de los guisos. Actualmente la trufa negra se utiliza en muchas tipologías de elaboraciones y platos tanto de carne como de pescado, pasta, etc.

Habitat

Crece en bosques de encinas, robles y a veces en otros bosques de árboles planifolios, en zonas bajas de clima mediterráneo y muchas veces cercanos a la costa.